MCDOWELL: PASIVIDAD, CONTENIDO Y PERCEPCIÓN

  • Camilo Andrés Ordóñez Pinilla Universidad El Bosque

Resumen

En su libro Mind and World, John McDowell propone una caracterización de la percepción como un proceso cognitivo pasivo. En el presente texto quisiera mostrar que tal caracterización tiene un problema fundamental: implicaría que la percepción no tiene contenido, atendiendo al modelo mcdowelliano de la intencionalidad. Dado que tal consecuencia es indeseable en el proyecto filosófico de McDowell, esto mostraría que existe una tensión lógica y conceptual entre la concepción de McDowell de la experiencia como un proceso pasivo y su concepción de las condiciones para el contenido. Para cumplir este objetivo, primero explicaré qué significa sostener que la percepción es pasiva, en el sentido en el que lo afirma McDowell. Segundo, propondré que si uno asume el modelo mcdowelliano de la intencionalidad, el contenido y la pasividad, no parecer ser posible que la percepción sea al mismo tiempo tanto pasiva como un estado con contenido (i.e. un estado intencional).

Biografía del Autor

Camilo Andrés Ordóñez Pinilla, Universidad El Bosque
Profesor titular de la Universidad El Bosque. Filósofo y Magister por la Universidad Nacional de Colombia.

Citas

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Publicado
2017-04-06
Como citar
ORDÓÑEZ PINILLA, Camilo Andrés. MCDOWELL: PASIVIDAD, CONTENIDO Y PERCEPCIÓN. Praxis Filosófica Nueva Serie, [S.l.], n. 44, p. 13-36, abr. 2017. ISSN 2389-9387. Disponible en: <http://praxisfilosofica.univalle.edu.co/index.php/praxis/article/view/4345>. Fecha de acceso: 20 oct. 2017 doi: https://doi.org/10.25100/pfilosófica.v0i44.4345.
Sección
Artículos

Palabras clave

percepción; pasividad; contenido; intencionalidad

Pasividad y percepción

La investigación sobre la percepción de John McDowell busca superar la tensión que surge en la concepción moderna de la manera en la que la mente se relaciona con el mundo, en la que se sostiene que tal relación debe darse en un marco de relaciones naturales (i.e. causales-legaliformes) y al mismo tiempo en un marco de relaciones lógico-racionales. Para McDowell (1994a), acogiendo los puntos de Sellars (1956), si se considera que la percepción debe cumplir una tarea epistemológica, entendida en términos de justificar juicios acerca del mundo, la percepción debe hacer parte del espacio lógico de las razones (entendido como la red de relaciones lógicas de los contenidos conceptuales), dado que la justificación debe entenderse como un proceso de naturaleza lógica que se sostiene entre proposiciones. Pero, al mismo tiempo, es imposible negar que hay procesos causales-legaliformes, que pueden expresarse en términos físicos como ‘luz’ o en términos fisiológicos como ‘retina’ o ‘corteza visual’, que dan el sustrato físico y causal para que se originen las percepciones. Por tanto, la percepción también debe poderse entender desde las relaciones del espacio lógico de las leyes naturales (entendido como la red de relaciones causales-legaliformes de los hechos, según McDowell,1994a). La tensión que surge a partir de las dos afirmaciones anteriores depende de aceptar, siguiendo a Sellars (1956), que existe una dicotomía lógica entre el espacio lógico de las razones y el espacio lógico de las leyes naturales y por ende no es posible sostener que la percepción es tanto un fenómeno causal como un fenómeno lógico que permite sostener relaciones de justificación. Según Sellars (1956), sostener ambas cosas sería simplemente cometer una falacia naturalista.

McDowell (1994a) propone superar esa tensión al sostener que es posible que la percepción humana sea natural, sin que esto implique que está fuera del espacio lógico de las razones. Hablando de la sensibilidad, McDowell (1994a, 72) sostiene que: “But sensibility, as I said, is part of our nature, part of what we share with mere animals”. Nuestra sensibilidad perceptual está anclada a nuestra animalidad y en ese sentido tiene un aspecto natural, sujeto a las leyes causales del mundo. Empero, en el caso de los seres humanos y en general de los seres racionales, el dominio del lenguaje como una expresión de nuestras habilidades para construir y usar capacidades conceptuales nos otorga otra manera de ser diferente a la mera animalidad, nos da una segunda naturaleza (McDowell 1994a). En este sentido, podemos entender la percepción de los seres racionales como una expresión de la primera naturaleza, en tanto nos involucra como seres capaces de soportar relaciones causales en las que se dan impresiones o estímulos; pero también es una expresión de nuestra segunda naturaleza, en tanto tal afectación causal se da en el marco de una actualización de capacidades conceptuales que le dan a las experiencias un formato adecuado para establecer relaciones lógicas con las estructuras que componen el espacio lógico de las razones.

Lo dicho anteriormente permite entender en qué sentido la percepción es un fenómeno que involucra tanto transacciones causales como la estructuración conceptual, pero no por qué o en qué sentido es un fenómeno pasivo.

La noción de pasividad ingresa en la teoría de la percepción de McDowell de la mano de la tesis según la cual la segunda naturaleza se expresa en la percepción: dado que en la teoría de McDowell la percepción y el pensamiento se toman como procesos cognitivos diferentes, si la percepción es una expresión de la segunda naturaleza y por ende su contenido tiene formato conceptual, el tipo de contenido no permitiría explicar la diferencia entre percepción y pensamiento, puesto que los pensamientos también tienen contenido conceptual. Así, la diferencia entre percepción y pensamiento tiene que articularse apelando, no al tipo de contenido, sino a una diferencia en la manera en que en tales funciones cognitivas se usa el contenido conceptual. Para explicar tal diferencia, McDowell utiliza el vocabulario kantiano de actividad y pasividad (receptividad): en la percepción, las capacidades conceptuales están usadas de manera pasiva, están meramente actualizadas; mientras que en el pensamiento, las capacidades conceptuales están usadas propiamente, es decir, de manera activa.

Lo anterior explica el rol conceptual que puede tener una caracterización de la percepción como pasiva, pero no el significado preciso de tal concepción. Si bien McDowell mismo no ofrece un análisis detallado de la noción pasividad, es posible avanzar en su comprensión gracias a la dicotomía entre receptividad (pasividad) y espontaneidad. Siguiendo a McDowell (1994a,49): “I have been claiming that it is essential to conceptual capacities that they belong to spontaneity that is, to a faculty that is exercised in actively self-critical control of what one thinks [...]”.

Ciñéndose a esta cita, se desprende que lo clave en el entendimiento de la espontaneidad es el control crítico y activo que un sujeto puede ejercer sobre los pensamientos que sostiene. De esta manera, por oposición, uno podría entender que un uso pasivo de las capacidades conceptuales está dado por una falta de control crítico y activo sobre las capacidades conceptuales que son operativas en un momento dado. En este orden de ideas, la percepción sería pasiva en tanto, si bien en ella están actualizadas unas capacidades conceptuales, tal actualización es algo que está fuera del control crítico y activo de un perceptor1 (i.e. fuera de su control cognitivo).

Considero que estos dos aspectos pueden especificarse así: (1) ausencia de control crítico: el sujeto no crea los contenidos de la percepción, no controla críticamente qué es lo que percibe, porque no controla cuáles de sus capacidades conceptuales serían las correctas para ser actualizadas en un determinado evento perceptual. (2) ausencia de control activo: la sola operación de la percepción no es suficiente para que el sujeto pueda integrar los contenidos de los estados perceptuales en el resto de su vida cognitiva (v.g. con el pensamiento o la acción). Tal integración requeriría que entre en juego la espontaneidad.

A continuación analizaré cada uno de estos aspectos.

Pasividad y el origen de los contenidos perceptuales

Para McDowell, en el pensamiento y en el juicio se da el uso idiosincrático de las capacidades conceptuales y tales procesos son los procesos paradigmáticos del control crítico y activo:

Conceptual capacities in the relevant sense are appropriately described as belonging to a faculty of spontaneity. It is essential to them that they can be exercised in an activity of thinking responsibly undertaken by a subject who is in control of the course of the activity. (Their actualization in experience is not such an exercise.) (McDowell 1998b, 367)

In the relevant sense, conceptual capacities are capacities whose paradigmatic actualizations are exercises of them in judgment, which is the end -both aim and culmination- of the controlled and self-critical activity of making up one’s mind. (McDowell 1998a, 410)

Por esta razón, intentaré aclarar la noción de control crítico a través de un análisis del pensamiento y el juicio, para intentar aclarar en qué sentido la percepción no puede crear sus contenidos y cuáles son las implicaciones de esta idea. Para esto, contrastaré la posición de McDowell con la de Frege, con el objetivo de intentar entender qué compromiso genera para un agente racional pensar o juzgar un cierto contenido, para así entender por qué en los procesos perceptuales no se puede hablar de creación de un contenido.

Para Frege (1956, 292), un pensamiento es “[…] something for which the question of truth arises. […] the thought is the sense of the sentence without wishing to say as well that the sense of every sentence is a thought”. Suponiendo la interpretación de Michael Dummett (1973, capítulo 5), la noción Sentido2 (trad. sense) es usada por Frege para expresar un elemento del significado. De esta manera, un pensamiento es una estructura que tiene valor de verdad (o bien verdadero, o bien falso) y al mismo tiempo es un elemento en la explicación del significado. Por su parte, para Frege (1956) un juicio es una estructura proposicional a la que se le asigna un valor de verdad específico.

Dummett (1982) ofrece una razón para considerar que, en la obra de Frege, la noción pensamiento debe entenderse diferente a la de juicio: explicar el significado de una oración pasa por explicar qué es lo que un sujeto está captando cuando capta -o conoce- tal significado, y esto se entiende en términos de qué es lo que el sujeto entiende cuando entiende una oración. Así, si la noción pensamiento juega un rol importante en la explicación del significado de una oración, pensamiento no puede entenderse como juicio, pues captar o conocer un juicio implicaría saber su valor de verdad específico, mientras que es posible entender una oración sin saber su valor de verdad, captando simplemente sus condiciones de verdad, pero sin necesidad de saber si tales condiciones se satisfacen o no. Según Dummett (1993, 107) “Our grasp of sense consists […] in the knowledge of what renders them true or false”.

En otras palabras, un juicio es un pensamiento tomado con fuerza asertórica (Frege 1980), es decir, asignándole un valor de verdad específico, estableciendo un compromiso con que el pensamiento tiene un determinado valor de verdad. Por su parte, para sostener un pensamiento no es necesario comprometerse con que tal pensamiento tiene un cierto valor de verdad específico. Tampoco es necesario tal compromiso para explicar que se entiende el pensamiento: en este caso solo sería necesario comprometerse con la asignación de condiciones de verdad. En este contexto, podría entenderse la espontaneidad en el origen de los contenidos en términos de que un sujeto pueda formar casi cualquier pensamiento, teniendo como criterio simplemente que tal pensamiento sea entendible. Cualquiera puede pensar, en el sentido de simplemente tener el pensamiento que existen los unicornios, que 2+2=5 o que el mundo se va a terminar el 12 de diciembre, sin que eso genere una responsabilidad o compromiso más que en la asignación semántica de condiciones de verdad a tales pensamientos. En contraste, en la percepción, al ser pasiva, no sería posible realizar ese tipo de ejercicio: no sería posible formar cualquier tipo de experiencia perceptual con cualquier tipo de contenido. Sería posible pensar que existen unicornios, pero no necesariamente sería posible percibir que existen unicornios.

Empero, dado que, como se ve en los pasajes citados anteriormente, McDowell no parece distinguir entre pensamiento y juicio, es necesaria otra explicación de qué significa que la espontaneidad es libre para crear contenidos y por ende, que la percepción no lo es. En primera medida, si no se acepta la distinción entre pensamiento y juicio, y los juicios implican un compromiso con un valor de verdad determinado de un contenido proposicional, en el modelo de McDowell el solo hecho de hablar de un pensamiento parece imponer una restricción normativa, pues el solo hecho de construir un pensamiento es descrito por él como implicando responsabilidad y autocrítica. De esta manera, en el modelo de McDowell, el control del sujeto para crear contenidos no lo autorizaría para pensar cualquier cosa.

Esto no implica que para McDowell la espontaneidad no se entienda en términos de la libertad para crear contenidos, y por ende que sea una mala interpretación concebir a la pasividad como la falta de control para la creación de contenidos:

I have followed Kant in taking thought to be an exercise of the understanding:"the mind's power of producing representations from itself, the spontaneity of knowledge". The power of spontaneity comprises a network of conceptual capacities linked by putatively rational connections, with the connections essentially subject to critical reflection. I have claimed that experience must stand in rational relations to judgement if we are to be able to understand the very possibility of empirical content; and I have claimed that we can make sense of rational relations between experience and judgement only in the context of an equation between the space of concepts and the space of reasons (McDowell 1994a, 124).

Sería totalmente contra-intuitivo negar la posibilidad de la cognición de crear contenidos que pueden ser poseídos por la mente sin una restricción normativa. Tal y como se desprende del modelo fregeano, yo puedo pensar que existen los unicornios o que el piso puede desparecer mientras voy caminando. Empero, las tesis de McDowell no van en contravía de esta intuición. Es posible considerar que McDowell no está caracterizando, como posiblemente Frege lo hace, una noción de pensamiento en general. Lo que McDowell quiere es caracterizar el ejercicio responsable o comprometido del pensamiento. Es en este sentido que se entiende la tesis acerca de la espontaneidad y el control: cuando no haya un uso responsable del pensamiento, se puede crear casi cualquier tipo de representación, de contenido. Y cuando hay un uso responsable del pensamiento, la espontaneidad también puede crear sus representaciones. Así, en principio es posible formar muchos pensamientos, y esto está bajo el control del sujeto. Yo podría pensar que hay una camisa azul en mi armario o que hay un monstruo debajo de mi cama. Al pensar, al juzgar, un sujeto hace su propia mente puesto que crea sus propios contenidos: “thought [is] an exercise of the understanding: «the mind’s power of producing representations from itself, the spontaneity of knowledge»” (McDowell 1994a, 124). Empero, para poder ser responsable de tales juicios, necesitaría juzgarlos como verdaderos, como correctos y si son juicios son acerca del mundo empírico, tomarlos como hechos del mundo empírico. Y para esto, sería necesario, al uso de McDowell, que la percepción me mostrara las cosas de tal manera. Percibir es el uso paradigmático de la receptividad-pasividad. A diferencia del juzgar, al percibir, los sujetos no están en el control de sus percepciones. Por más que me esfuerce, no podré percibir a voluntad que hay una camisa azul en mi armario o que hay un monstruo debajo de mi cama. El control que puedo ejercer sobre mi cognición puede posibilitarme pensarlo, imaginarlo, pero no percibirlo. Al percibir, no puedo crear contenidos. De esta manera, la interpretación de la pasividad como falta de control puede interpretarse como falta de control en la creación de los contenidos de la percepción.

Pasividad y control activo

Ahora quisiera analizar la idea según la cual la pasividad de la percepción está relacionada con la integración de los contenidos al espacio lógico de las razones. McDowell (1994a, 12, 29, 124) explica la manera en la que entiende la estructura del espacio lógico de las razones utilizando la imagen de una red de capacidades conceptuales unidas por vínculos racionales. De esta manera, integrar un contenido conceptual (i.e. un contenido proposicional) al espacio lógico de las razones requeriría establecer las relaciones, en términos de la noción justificación o racionalidad, que tal contenido tiene con otros contenidos conceptuales.

Como afirma McDowell, hablando de las capacidades conceptuales que se usan activamente en la formación de juicios, “[…] the very same capacities can be actualized, outside the control of the subject, in the receptivity of sensibility” (McDowell 1998a, 410). McDowell asegura que la percepción tiene contenido conceptual -y por ende que puede ejercer un control racional sobre el pensamiento- mediante la tesis que afirma que en la percepción se da una actualización de capacidades conceptuales. Empero, el uso de tales capacidades está fuera del control del sujeto; su actualización depende de relaciones causales con el ambiente: “The receptive actualization of conceptual capacities in perceptual experience would have to be caused by environmental circumstances” (McDowell 2000b, 92). Así, cabe preguntarse qué puede hacer la cognición con los contenidos conceptuales de la percepción.

Para McDowell, el dominio de la espontaneidad -i.e. el espacio lógico de las razones- se entiende a través de la imagen de una red en la que están vinculados los pensamientos a través de relaciones conceptuales. Las relaciones entre los nodos de la red están bajo el dominio de la espontaneidad en el sentido de que están bajo el control de un escrutinio auto-crítico del sujeto. Como afirma McDowell:

I urged that we could not recognize capacities operative in experience as conceptual at all were it not for the way they are integrated into a rationally organized network of capacities for active adjustment of one's thinking to the deliverances of experience. That is what a repertoire of empirical concepts is. (McDowell 1994a, 29)

The power of spontaneity comprises a network of conceptual capacities linked by putatively rational connections, with the connections essentially subject to critical reflection. (McDowell 1994a, 124)

Así, para poder afirmar que la percepción tiene contenido conceptual es necesario que las capacidades conceptuales actualizadas en ella hagan parte de la red de ajuste auto-crítico que constituye el espacio lógico de las razones. Las relaciones que se dan en el espacio lógico de las razones son relaciones normativas: justificar, apoyar, contradecir, dar razones para etc. De esta manera, para integrar un elemento en la red, sería necesario ponerlo en relaciones normativas con otros. Pero solo en un ejercicio de la espontaneidad se puede establecer si un elemento conceptual apoya o contradice a cierto otro. Que la percepción implica falta de control significa también que en la mera percepción el sujeto no tiene control para integrar esos contenidos en el espacio lógico de las razones. Esto solo puede hacerse mediante un ejercicio activo del entendimiento que juzgue esos contenidos y por ende, establezca las relaciones normativas que se trazan con él. Y, dada la distinción entre receptividad-pasividad y espontaneidad, afirma que la percepción es pasiva implica que no puede considerársele como ejercicios activos de la espontaneidad.

De esta manera, la interpretación de la pasividad como falta de control puede interpretarse, además, en términos de que el sujeto en la mera actualización de su percepción, al ser pasiva, no tiene el control para integrar los contenidos de los estados perceptuales en el dominio del pensamiento, sino que para integrar tales contenidos en el espacio lógico de las razones se necesita que entre en juego la espontaneidad.

Crítica: intencionalidad, contenido, percepción y pasividad

Peschard (2010, 149-150) sostiene que: “Typically, the passivity of perception excludes from the domain of perception any experience with a content for which the subject has some cognitive responsibility” (Peschard 2010, 149-150). Si bien Peschard utiliza esta idea para desarrollar una crítica en otro sentido -relacionada con la noción de responsabilidad dentro de la tradición pragmatista- quisiera traer a colación este punto para construir un argumento que muestre que la caracterización mcdowelliana de la percepción como pasiva implica un problema fundamental para explicar que la percepción puede tener contenido.

El problema se origina en, por un lado, la tesis mcdowelliana que sostiene que la espontaneidad debe permear hasta nuestro mismo acceso al mundo (i.e. debe ser all the way out) para poder explicar que estamos en posesión de contenido empírico y, por otro lado, la tesis que afirma que la explicación de nuestra posesión de contenido empírico requiere de una constricción a ese ejercicio de la espontaneidad, constricción que está dada por la pasividad de la percepción:

And now it may seem that when I stress that experience is passive, I am dissolving the temptation by simply denying that spontaneity extends all the way out to the content of experience, even though I claim that conceptual capacities are operative in experience. But it is not like that. The craving for external friction in our picture of spontaneity is not something we can satisfy in that way, by simply restricting the scope of spontaneity, making it less extensive than the sphere of the conceptual. (McDowell 1994a, 11)

El punto que quiero defender es que no es claro en qué sentido puede entenderse que la espontaneidad entra en la percepción de una manera que permite que la pasividad siga siendo un puro ejercicio de la receptividad, es decir, siga siendo pasiva -que es lo que permite garantizar que estamos en efecto en contacto con el mundo; que la percepción tiene contenido empírico-, pero que también permita entender que la percepción tiene contenido; siendo consistentes con el modelo que McDowell propone para caracterizar que un proceso cognitivo tiene contenido. Para mostrar esto, intentaré, primero, analizar las condiciones para que un proceso cognitivo tenga contenido que se desprenden del modelo mcdowelliano de la intencionalidad y luego, mostrar que la explicación de la percepción desde la pasividad no satisface tales condiciones.

Según McDowell,

It does nothing to explain away the plausibility of the empiricist picture, according to which we can make sense of the world-directedness of empirical thinking only by conceiving it as answerable to the empirical world for its correctness, and we can understand answerability to the empirical world only as mediated by answerability to the tribunal of experience […] (McDowell 1994a, xvii)

To make sense of the idea of a mental state’s or episode’s being directed towards the world, in the way in which, say, a belief or judgment is, we need to put the state or episode in a normative context. A belief or judgment to the effect that things are thus and so -a belief or judgment whose content (as we say) is that things are thus and so- must be a posture or stance that is correctly or incorrectly adopted according to whether or not things are indeed thus and so. (If we can make sense of judgment or belief as directed towards the world in that way, other kinds of content-bearing postures or stances should easily fall into place). This relation between mind and world is normative, then, in this sense: thinking that aims at judgment, or at the fixation of belief, is answerable to the world -to how things are- for whether or not it is correctly executed (McDowell 1994a, xi, subrayado mío)

Para McDowell las nociones ser intencional y tener contenido son equivalentes. El tipo de intencionalidad al que McDowell se refiere aquí es la intencionalidad de los juicios y creencias. En los juicios y creencias se juzga o cree que las cosas son así-y-así. Tal y como se aprecia en el pasaje anteriormente citado, que las cosas son así-y-así es algo que podemos llamar el contenido de una creencia o juicio. Esto permite entender que la noción contenido de McDowell es algo más restringido que simplemente algo que está en o pertenece a la mente. El contenido es algo que presenta a las cosas -i.e. al mundo- siendo de una determinada manera.

Para McDowell, ser intencional supone una relación con otra cosa; con la cosa acerca de la cual se es. Pero, supone más que eso; supone además tener una cierta dependencia con esa otra cosa: es necesario que la manera en la que esa otra cosa es determine algo de lo que el estado intencional es. El tipo de dependencia a través de la cuál McDowell quiere explicar la intencionalidad es una dependencia normativa: un estado como una creencia o un juicio es normativo en tanto está relacionado con algo -v.g. un estado del mundo, si es una creencia o un juicio empírico- de una manera tal que esa relación crea condiciones de corrección e incorrección para el estado intencional. Este tipo de modelo de la intencionalidad explica que un estado intencional E cuyo contenido C es que las cosas son así-y-así es acerca de cierta cosa H en el que las cosas son así-y-así, si y solo sí la relación entre E y H es tal que tiene sentido decir que E es correcto o incorrecto. Por ejemplo, un juicio J cuyo contenido C es que el Manchester United es el campeón de la Liga de campeones es acerca del hecho H de que el Manchester United es el campeón de la Liga de campeones en tanto la relación entre J y H hace que J sea verdadero o falso -la instancia de corrección o incorrección que es característica de los juicios-: verdadero si en efecto el Manchester United es el campeón de la Liga de campeones o falso en el caso contrario.

La tesis según la cual la intencionalidad establece una relación normativa entre el estado intencional y la cosa acerca de la cuál tal estado es no parece ser polémica puesta en los términos de McDowell: si ser intencional es análogo a tener contenido, ser acerca de algo es presentar ese algo siendo así-y-así. Y, cuando se está presentando a algo siendo así-y-así, la manera como ese algo en efecto es va a determinar si la presentación es correcta o no.

Lo anterior requiere que la noción contenido se tome como contenido representacional. Esto es lo que permite que la presentación pueda ser correcta o incorrecta: si se presentara la cosa en tanto tal, no habría tal posibilidad, pues la cosa en tanto tal no puede ser correcta o incorrecta; la cosa en tanto tal simplemente es. Es el hecho de que lo presentado sea un aspecto, versión o representación de la cosa misma lo que permite que tenga sentido hablar de corrección o incorrección, en virtud de que permite evaluar si la presentación encaja o no con el ser de la cosa. En último término, solo se puede hablar de normatividad cuando hay contenido representacional. Esto no quiere decir que para McDowell en el contenido no se presentan las cosas mismas. En efecto, se presentan las cosas mismas, pero no en tanto tales, sino desde un aspecto particular suyo. En otras palabras, puede sostenerse que la noción contenido que usa McDowell es una interpretación de la noción Sentido de Frege (2001), en la que en el acceso cognitivo al mundo están presentadas las cosas mismas, pero no en tanto tales, sino desde un modo de presentación particular suyo.

En resumen, para McDowell las nociones de intencionalidad y contenido son análogas y se explican desde un modelo normativo. Empero, esto no es aclarador a menos que se tenga una explicación de la normatividad: un criterio que determine cuándo estamos ante un caso de cosas que pueden ser correctas o incorrectas.

Para McDowell, tal explicación se construye a través de la noción de responsabilidad: un sistema es normativo cuando permite dar sentido a la noción de responsabilidad; cuando, McDowell (1994a, 8, nota al pie 7, subrayado mío), permite justificaciones y no exculpaciones.

“What I want is an analogue to the sense in which if someone is found in a place from which she has been banished, she is exculpated by the fact that she is deposited there by a tornado. Her arriving there is completely removed from the domain of what she is responsible for; it is not that she is still responsible, but there is a basis for mitigating any sanctions”.

Hay lugar a una exculpación cuando una acción no es atribuible propiamente a un agente, pues no fue realizada como una expresión de su libertad, si no en virtud de un simple verse compelido a. Empero, apelar a la sola libertad no es suficiente para explicar la responsabilidad. Ser libre es una condición necesaria para que se adjudique responsabilidad, pero también es necesario que haya una relación de constreñimiento. La responsabilidad supone que se es responsable ante algo3 y es con relación a tal instancia que se juzga la corrección. En el ejemplo de la cita anterior, el agente está constreñido en tanto fue desterrado del sitio, pero no alcanza a ser responsable, pues no llegó allí mediante una acción propiamente dicha.

En resumen, en el modelo de la intencionalidad de McDowell, para que un cierto estado tenga contenido es necesario que tal estado pueda ponerse en un contexto normativo, lo que implica que en tal estado tiene que tener sentido la noción responsabilidad, lo que a su vez implica que en tal estado debe poderse explicar una interrelación de libertad y constreñimiento.

Lo anterior lleva fácilmente a un problema: si la percepción es un ejercicio de la pura receptividad, no puede considerarse que haya responsabilidad en la percepción, pues no habría espacio para la libertad en ella, dado que la libertad es una expresión de la espontaneidad. De esta manera, no sería posible afirmar que la percepción tiene contenido. En otras palabras, si hay una dicotomía entre espontaneidad-libertad y receptividad-pasividad y, además, para que haya contenido se necesita un ejercicio de ambas, la percepción, al ser un ejercicio de la pura receptividad, no podría tener contenido. Y, para que tuviera contenido, no podría ser un mero ejercicio de la receptividad, sino que requeriría una participación de la espontaneidad.

McDowell explica que la espontaneidad entra en la percepción, y por ende que hay un rol para la libertad en la percepción, en los siguientes términos:

What it means to say that experience is itself conceptual is that experience is itself an actualization, in sensory consciousness, of capacities that are defined as the kind of capacities they are by their role in active self-critical thinking. (Of course experience itself is not a case of that.) The character of the capacities is fixed by considering cases in which it is up to a subject which of them she exercises. But the very same capacities can be actualized, outside the control of the subject, in the receptivity of sensibility (McDowell 1998a, 410).

McDowell distingue entre dos maneras en las que la cognición puede usar capacidades conceptuales: ejercicio y actualización. Ejercitar una capacidad conceptual es usarla de manera libre, controlada, como un ejercicio de la espontaneidad. Por su parte, actualizar una capacidad conceptual es usarla fuera del control de los sujetos, es decir, de manera involuntaria, en la receptividad-pasividad. Si bien, tanto en los ejercicios de la espontaneidad, como en los de la pasividad, se usan las mismas capacidades conceptuales, tales capacidades son individuadas y definidas en virtud de la manera en la que son usadas por la espontaneidad, es decir, cuando son ejercitadas. Por ende, cuando tales capacidades son simplemente actualizadas en un estado perceptual, estamos ante un uso extraño, ajeno, de ellas. De esta manera, en la lectura que presento de la postura de McDowell, se explicaría que la percepción tiene contenido porque en ella están presentes los mismos elementos que utilizamos para explicar que el pensamiento tiene contenido: en ambas están usados -en un caso actualizados, en el otro ejercitados- conceptos y esto hace que ambos procesos cognitivos tengan contenido.

¿Es esta una manera adecuada de salir del problema? En Mind and World, McDowell es recurrente en anticiparse a la dificultad que intento plantear aquí afirmando reiteradamente que las mismas capacidades son actualizadas y ejercitadas en la percepción y en el pensamiento. Empero, considero que es posible defender que el hecho de que en la percepción y en el pensamiento estén presentes los mismos elementos, es decir, las mismas capacidades conceptuales, no es suficiente para garantizar la presencia de contenido. Considero que el problema no depende de que haya o no un uso de capacidades conceptuales, sino de si el uso de las capacidades conceptuales característico de la percepción permite que pueda hablarse de responsabilidad, y por ende de contenido, en la percepción. No necesariamente el uso de capacidades conceptuales implica que se habla de responsabilidad, pues, como McDowell sostiene, las capacidades conceptuales pueden usarse de dos maneras, libre o involuntaria, y la explicación de McDowell de la responsabilidad requiere de la libertad. Así, para mostrar que hay contenido en la percepción es necesario mostrar, no simplemente un uso de capacidades conceptuales, sino que tal uso se hace de una manera que permite que haya libertad.

En otras palabras, la manera en la que la espontaneidad entra en la percepción no puede ser simplemente dada por el hecho de que en la percepción hay una actualización de capacidades conceptuales; capacidades que se usan paradigmáticamente en la espontaneidad, pero que están usadas de otra manera en la percepción. La relación entre espontaneidad y percepción tiene que ser una que, más que la presencia de capacidades conceptuales, asegure un rol para la noción de libertad. Para que haya un espacio para la libertad en la percepción no es suficiente que haya capacidades conceptuales usadas; lo que se necesita es que haya capacidades conceptuales usadas libremente, pues tales capacidades pueden ser usadas de una manera no-libre y ese es precisamente el tipo de uso que se les da en la percepción. Si la manera en la que la espontaneidad entra en la percepción es simplemente que en la percepción se usan capacidades que podrían llegar a ser usadas libremente, esto solo mostraría que las estructuras de la percepción podrían llegar a constituir contenidos, cuando entren en los ejercicios paradigmáticos de la espontaneidad, a saber, juzgar o creer. Así, apelar a que las mismas capacidades conceptuales son usadas tanto en la percepción como en el pensamiento no puede mostrar que la percepción tiene contenido, sino a lo sumo que las estructuras perceptuales pueden llegar a ser contenidos, cuando satisfacen las condiciones de la intencionalidad que se garantizan en la espontaneidad.

Como se mostró, la única relación directa con la libertad que tiene la percepción es que en ella están actualizadas capacidades conceptuales; capacidades cuyo ejercicio por antonomasia se da en la espontaneidad. La distinción entre actualización y ejercicio indica que las mismas capacidades conceptuales pueden usarse tanto de manera libre como involuntaria. Esto implica que hablar de capacidades conceptuales es hablar de algo que tan solo en potencia está relacionado con la libertad. La misma distinción entre actualización y ejercicio implica que hablar de capacidades conceptuales no implica necesariamente hablar de libertad. A lo máximo que se puede aspirar es a explicar que al haber presencia de capacidades conceptuales potencialmente habrá un espacio para la libertad. Para que haya libertad, además de capacidades conceptuales, se necesita que haya capacidades conceptuales ejercidas. Libertad no es simplemente usar conceptos; libertad es ejercitar conceptos.

Empero, el mismo McDowell, en textos posteriores a Mind and World, rechaza explícitamente que pueda darse un paso inferencial o explicativo desde la noción de uso no-libre de capacidades conceptuales a las nociones espontaneidad, libertad o espacio lógico de las razones. Para él, dado que en la percepción hay una actualización de capacidades conceptuales, no sería correcto afirmar que en ella se presenta una responsabilidad directa, puesto que los conceptos no están siendo utilizados de la manera idiosincrática que claramente implica estar en el dominio del espacio lógico de las razones. Según McDowell, esto solo permite que en la percepción pueda hablarse de una especie de responsabilidad mediada, representada por el hecho de que hay en ella capacidades conceptuales en uso. Como afirma McDowell (2000b, 92):

[…] I welcome the idea of a mediated responsibility for capacities actualized involuntarily. […]. It is part of the point of my insistence on the obligation to subject our concepts to reflective scrutiny that, although actualizations of conceptual capacities in experience are not under a subject’s control, it can be the case that a subject ought not to have some of the conceptual capacities that are liable to be triggered into operation in that way, and this use of ‘ought’ surely involves a notion of responsibility.

Según este pasaje, la idea de McDowell es que si bien no hay ningún tipo de control en el contenido de la percepción, puesto que las capacidades conceptuales que se actualizan en un estado perceptual lo hacen de manera involuntaria, hay un aspecto de la percepción que permite entender que en ella hay un cierto tipo de libertad y por ende de responsabilidad: el sujeto sería responsable por el repertorio conceptual que posee.

Una manera que encuentro de ilustrar este punto es apelando a la explicación de la filosofía estoica de la posibilidad de la libertad dentro de una concepción reactiva -i.e. pasiva- de las acciones. Dado un estímulo, un sujeto va simplemente a reaccionar -i.e. actuar sin que opere un control online- acorde con ciertos hábitos y predisposiciones. Empero, al sujeto puede endilgársele responsabilidad por las reacciones que tiene, puesto que tales hábitos y predisposiciones pueden ser controlados mediante la educación. De la misma manera, un perceptor no tiene control por las capacidades conceptuales que son actualizadas en un determinado evento perceptual. Pero, el rol de la libertad descansaría en el hecho de que el sujeto es responsable por cuál es su repertorio conceptual, en virtud de que puede controlar muchos aspectos de la manera en que se desarrolla su proceso de adquisición y desarrollo de su repertorio de capacidades conceptuales, es decir, de su segunda naturaleza.

Considero que este tipo de salida de McDowell sigue siendo problemática. Si la responsabilidad del sujeto en la percepción depende de la responsabilidad que tiene por el repertorio conceptual que posee y que se activa en las relaciones del sujeto con el mundo en las que surgen estados perceptuales, no se está solucionando el problema en esencia: la responsabilidad en la percepción se daría en un sentido puramente preparativo. Ser responsable por cuál es el repertorio conceptual que se tiene implica una responsabilidad en cómo, posiblemente, va a ser el contenido de la percepción. Si la responsabilidad en la percepción es simplemente indirecta, el sujeto no es responsable por el contenido mismo de un estado perceptual particular. La responsabilidad del sujeto está limitada a adquirir unas ciertas capacidades conceptuales, pero cuáles capacidades conceptuales específicas son actualizadas en un estado perceptual particular es algo que escapa totalmente de su control. Y, una vez más, que en la percepción se actualicen capacidades conceptuales que hacen parte de un aparato conceptual por el que uno es responsable solo implicaría que esas capacidades conceptuales pueden llegar a ser parte de ejercicios libres, de ejercicios de la espontaneidad. Pero no implica que en la percepción misma haya algún espacio para la libertad. En consecuencia, esta explicación de McDowell de cómo entra la espontaneidad en la percepción no permitiría entender satisfactoriamente que la percepción tiene contenido, si se es consistente con la explicación de McDowell que se recogió anteriormente.

Entiendo que el núcleo del problema que se está tratando depende de la caracterización dicotómica que hace McDowell de la espontaneidad y la receptividad-pasividad; dicotomía que le viene de su herencia kantiana. Si solo hay contenido cuando hay responsabilidad y esto supone una conjugación de espontaneidad y pasividad, ni los ejercicios de la mera espontaneidad, ni los de la mera pasividad pueden considerarse como teniendo contenido. Esto mostraría que o bien la percepción no tiene contenido, o bien tiene contenido, pero no puede concebirse satisfactoriamente como pasiva; tendría que incluir un rol para la espontaneidad. Y, este rol, al menos, no está bien recogido en la explicación de McDowell que apela a que las mismas capacidades conceptuales están usadas en la percepción y el pensamiento. En este mismo sentido, apelar al proceso de adquisición de las capacidades conceptuales tampoco es darle un rol adecuado a la espontaneidad en la percepción. La espontaneidad es libertad, pero no simplemente en el establecimiento de la escena perceptual, sino en la determinación del contenido mismo.

Empero, no sería satisfactorio apelar a que la percepción no tiene contenido, pues, en el contexto de la filosofía de McDowell, se perdería la posibilidad de explicar que la percepción nos abre al mundo. McDowell (1998b, 367-368) afirma que: “I borrow from Hans-Georg Gadamer a distinction between merely coping with an environment and being in possession of the world”. Para McDowell (1998a), lo que hace distintiva a la percepción de seres racionales, frente a lo que podría llamarse ‘percepción’ en el caso de otros animales, es que la percepción les da a los seres racionales un mundo. Esto es explicado por McDowell en virtud de que la percepción de los seres racionales es una expresión de su segunda naturaleza, es decir, del ser seres conceptuales. Según McDowell (1998a, 411):

The point is that it is only in the case of possessors of conceptual capacities that their sensitivity to their environment admits of the transcendentally resonant description, as a propensity to have conceptual capacities actualized in sensory consciousness. In my book I try to make this vivid, following Gadamer, by saying that it is only in the case of possessors of conceptual capacities that perception puts them in touch with the world, as opposed to merely enabling a perceiver to cope with its environment.

Así, para McDowell, solo cuando la percepción tiene contenido conceptual4, permite a un sujeto capturar el mundo. Si el mundo se concibe como la totalidad de los hechos, y los hechos tienen una estructura conceptual (McDowell 1994a), es necesario que la percepción tenga contenido conceptual para que pueda abrirnos a él.

Por otra parte, negar que la percepción tiene contenido dejaría sin piso el rechazo que hace McDowell al Mito de lo Dado. En su interpretación del rechazo de McDowell al Mito de lo Dado, Crispin Wright (2002, 145) afirma que:

In the end, empirical judgments are justified not by other judgments but by experience. But an experience, as such a justifier, has to be thought of, McDowell is proposing, as itself a passive exercise of concepts-the very concepts which feature in the active judgment the subject may take it prima facie to justify. Note that this amounts not to a rejection of the Given as such, but a recasting of it. What is given in experience is essentially of the form: that P-that so-and-so is the case. “In experience one finds oneself saddled with content.” In rejecting the Myth of the Given, McDowell intends to reject a mythology about what is Given, and how, but not the very idea that anything is.

Esto implica que McDowell no está rechazando la idea misma de que hay algo que es dado5 en la percepción. Concebir a la percepción como perteneciendo a la facultad de la receptividad parece implicar que en la percepción hay algo que es recibido y en ese sentido dado. Así, lo mítico del Mito de lo Dado no es que haya algo dado, sino que la manera en que lo Dado es concebido hace simplemente mítico que la percepción pueda cumplir los roles que se le asignan, específicamente jugar un rol en la explicación de que la mente está en posesión de contenido empírico. De esta manera, lo que está rechazando McDowell como mítico es que lo Dado sea tal que puede entenderse en términos de una mera transacción en el reino de las leyes, y que por ende no constituiría en sí mismo un contenido en sentido estricto, y que al mismo tiempo pueda jugar un rol lógico en la justificación de los juicios empíricos. Por ende, McDowell necesita retener la tesis de que la percepción tiene contenido para poder construir su rechazo al Mito de lo Dado.

McDowell (1998a, 427, nota al pie 12), sostiene que su aceptación de lo dado no es simplemente un re-pensar la noción de lo Dado, como parece sugerir Wright, sino que es un cambio absoluto en la comprensión de la naturaleza de la percepción, pues él intenta explicar que la percepción tiene contenido y esto es lo que permite que sea una apertura al mundo y que justifique los juicios empíricos: si bien en la receptividad hay algo que es recibido, algo que puede entenderse como dado, esto es, o idealmente debe ser, un contenido propiamente dicho. El punto no está en si es dado o no, en términos de su origen, sino en si es Dado o no, en términos de su naturaleza semántica y epistémica. Por ende, el punto crucial en el rechazo al Mito de lo Dado depende de poder caracterizar a la percepción como un estado con contenido. En consecuencia, no puede rechazarse fácilmente, en la teoría de McDowell, la idea de que percepción tiene contenido.

Para terminar, quisiera analizar cómo, en la crítica que hace McDowell a la concepción de la percepción de Dennett (1981), él mismo parece advertir algunos problemas relacionados con la caracterización de la percepción como pasiva y cómo parece reconocer la necesidad de que en la percepción esté presente un ejercicio de la espontaneidad, pero no de manera disposicional o potencial, sino completamente operativa.

Dennett (1981) caracteriza el contenido de la percepción usando las nociones de presentimiento -trad. presentiment- o premonición -trad. premonition-: percibir que p es tener el presentimiento de que se debe creer que p. Empero, para Dennett hay una diferencia entre los presentimientos perceptuales y presentimientos del tipo alguien me está mirando desde atrás, que uno suele tener. La diferencia es explicada por McDowell (1994b, 191) en los siguientes términos:

The suggestion is that these perceptual ‘presentiments’ are unlike, for instance, the presentiment that someone is looking over one's shoulder only in their connectedness with what precedes and follows them (which is presumably what makes the aetiology so obvious). They are like that sort of presentiment in that the aetiology, although obvious in this case, unlike that one, is, as we might say, phenomenologically extrinsic ('not known directly by me').

Lo que afirma McDowell en esta cita es que la versión de Dennett del contenido de la percepción implica que lo que es presentado en la percepción no está presentado como estando ahí realmente, sino que es presentando mediante una premonición de que el objeto está ahí. Cuando se percibe visualmente un árbol con tales y tales características, en el modelo de Dennett, el contenido del estado perceptual no está bien descrito diciendo que se está percibiendo un árbol estando ahí con tales y tales características, sino que debe describirse diciendo que se tiene la premonición de que hay un árbol ahí con tales y tales características y el valor epistémico de tal premonición está dado por el hecho de que ella nos permite pasar a juzgar que hay un árbol ahí con tales y tales características. De esta manera, en el modelo Dennett, percibir es simplemente encontrarse en su vida mental con una premonición y eso lo lleva a formar un juicio.

McDowell encuentra varias razones para considerar esta explicación insatisfactoria. Quisiera pasar por alto la crítica que depende de los problemas fenomenológicos, así como la que evidencia los problemas que tendría el modelo de Dennett para explicar la relación entre la percepción y los juicios demostrativos, para centrarme en la dificultad que McDowell caracteriza como epistemológica. Tal crítica se encuentra resumida en el siguiente pasaje:

[…] since there is no rationally satisfactory route from experiences, conceived as, in general, less than encounters with objects, glimpses of objective reality, to the epistemic position we are manifestly in, experiences must be intrinsically encounters with objects. But how could they be that if their aetiology were phenomenologically extrinsic? (McDowell 1994b, 193).

Según lo expresado en esta cita, un problema de caracterizar el contenido de la percepción en términos de presentimientos que nos llevan a juicios es que esto no nos pone en una posición epistemológica adecuada. En la historia epistemológica que cuenta McDowell (1994b, 192-193) retomando los puntos de Hume y Kant, si la percepción no se concibe como una apertura al mundo, como un contacto con el mundo, sino una presentación de cosas que no constituyen ítems del mundo, como datos de los sentidos o meras impresiones sensacionales, no va a haber ninguna manera racional de que la percepción juegue un rol epistemológico, es decir, un rol en la justificación de juicios y creencias. Sin importar qué tan caritativa sea la lectura que McDowell hace de Dennett, el punto que me interesa señalar es que para que esto cuente como una crítica válida a Dennett, McDowell debe considerar que si la percepción es un mero presentimiento, no va a poder ser una apertura al mundo. Tal idea puede entenderse en los siguientes términos: retomando el ejemplo anterior, la percepción no le presenta a un sujeto un árbol en el mundo, simplemente le genera una inquietud, una tendencia, un cierto deseo -en resumen, un presentimiento-, de juzgar que hay un árbol en el mundo. Pero, sólo se tendría una versión del mundo, una concepción de cómo es el mundo, en el juicio, pues solo en el nivel de los juicios es que puede haber un compromiso con un cierto contenido y por ende, solo en ese momento pueden entrar en juego evaluaciones normativas.

Otra manera de poner el punto de McDowell es que el problema en el modelo de la percepción que ofrece Dennett se encuentra en que el contenido de la percepción está acompañado, en la percepción misma, por una actitud epistémica que no hace justicia a su rol como apertura al mundo. Dado que McDowell considera que la única concepción de la percepción que le hace justicia a la posición epistémica en que él supone que estamos es una en la que la percepción nos abre al mundo -i.e. nos presenta el mundo como teniendo árboles con tales y tales propiedades y no solo dándonos el presentimiento de que podemos juzgar tal cosa-, el modelo de Dennett sería inadecuado. En el modelo de McDowell, entre percepción y pensamiento no puede trazarse una diferencia en términos del contenido: las percepciones y los pensamientos pueden tener el mismo contenido en virtud de que las mismas capacidades conceptuales son usadas en ambos. De la misma manera, en el modelo de Dennett las percepciones y pensamientos tienen el mismo contenido en términos meramente proposicionales. Así, lo que distingue percepción de pensamiento es la actitud epistémica que se presenta en cada tipo de estado. La actitud propia de la percepción es descrita por Dennett como un presentimiento que da lugar a un juicio. Pero, acorde con la crítica de McDowell, un presentimiento no es suficiente para sustentar un acceso al mundo. La manera más natural de entender esta crítica es a través de suponer que para McDowell un presentimiento es algo más débil que una postura ante un contenido que lo tome como un contenido correcto acerca del mundo. Para que un contenido sea una apertura al mundo es necesario que el sujeto lo asuma como tal. Independientemente del proceso que lo lleve a eso -ej. justificación, fe, abducción, enfermedad mental-, es necesario que el sujeto acepte que cierto contenido le presenta el mundo para que tal presentación pueda jugar los roles cognitivos, semánticos y lógicos que puede jugar. Empero, un presentimiento es algo que, como lo describe Dennett, simplemente le llega al sujeto. Y en la percepción misma no hay una toma de postura ante eso. Tal toma de postura se reserva para el juicio. Por ende, es solo en el nivel de los juicios que tendría sentido hablar de una posible apertura al mundo. De todas maneras, el problema fundamental radica en explicar como un mero presentimiento, que simplemente le vino al sujeto, puede justificar un juicio; puede justificar una toma de postura ante un contenido en el que se le considera un contenido correcto acerca del mundo.

Empero, considero que el modelo criticado por McDowell tiene varias similitudes problemáticas con su propio modelo de la percepción, tal y como es presentado en Mind and World y que en este sentido, las críticas de McDowell a él muestran que considera la necesidad de una real operatividad de la espontaneidad en la percepción. Primero, en su crítica a Dennett, McDowell parece sostener que si la percepción tiene que ser un acceso al mundo, ella requerirá una cierta aceptación de los contenidos, pues de lo contrario se va a relegar la apertura al mundo solo hasta el nivel de los juicios. Empero, si la percepción es caracterizada como pasiva, no es claro cómo podría haber en la percepción una aceptación o compromiso: no se ve claramente cómo puede endilgarse a la percepción con una cierta responsabilidad y por ende cómo puede afirmarse con seguridad que la percepción tiene contenido. Una aceptación o compromiso con un contenido perceptual, que integre tal contenido en la vida cognitiva del sujeto más allá de la percepción, requeriría una operatividad de la espontaneidad en tanto tal.

Segundo, si se afirma, como McDowell hace, que la percepción es pasiva en el sentido de que los contenidos simplemente le llegan al sujeto sin ningún control, pero de alguna manera permiten justificar que se tengan ciertas creencias, esta parece una caracterización de los estados perceptuales bastante similar a la de los presentimientos de Dennett. Si la justificación requiere una toma de postura ante un contenido, entonces, una vez más, se requiere la operatividad de la espontaneidad. Esto al menos, amenaza, la concepción dicotómica entre receptividad y espontaneidad e invita a la necesidad de repensar tales categorías.

Referencias bibliográficas

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Esta interpretación de la pasividad parece ser compartida por Peschard (2010) y Heßbrüggen-Walter (2000).
Utilizo aquí el término Sentido con mayúscula inicial para indicar que me estoy refiriendo a las noción Sinn tal y como es usada de manera técnica dentro de la filosofía de Frege.
Esta noción es trabajada de manera rigurosa por John Haugeland (1998) al analizar las nociones autoridad de una regla o fuerza normativa de una regla.
En algunos de sus textos más recientes que Mind and World, como McDowell (2009), este autor utiliza la noción de contenido intuicional, en vez de la de contenido conceptual, para caracterizar el contenido de la percepción. En el presente texto voy a pasar por alto las posibles diferencias que haya entre las nociones de contenido conceptual y contenido intuicional, pues mis puntos acerca de McDowell no dependen en esencia de que el contenido de la percepción sea o no conceptual, sino de la caracterización de la percepción como un estado con contenido, a secas, y de la tesis según la cual la percepción es pasiva. También quisiera evitar las referencias al contenido intuicional porque realmente no es muy claro en la literatura cómo debe interpretarse esta noción de McDowell, ni cómo evitar ciertos problemas que surgen de manera evidente si se abandona la tesis de que el contenido de la percepción es conceptual. Por ejemplo, posiblemente se vería muy comprometida la posición de McDowell en el capítulo 3 de Mind and World en contra de que la noción de contenido no-conceptual pueda servir para caracterizar el contenido de la percepción o algunos de sus argumentos en los capítulos 1 y 2 del mismo libro acerca de por qué rechazar la tesis que él denomina el Mito de lo Dado.
Se distingue, como hace Wright (2002), entre dado en minúscula, que sería lo que se toma como dado en la teoría de McDowell, y Dado en mayúscula que sería lo dado caracterizado de una manera adecuada para el Mito de los Dado.